Y las Injusticias del Futbol

Por Jano Nahuel

Están convencidos de que el futbol está al servicio de los poderosos y una vez más les hemos demostrado que algo tenemos que decir.

Con la excusa de la violencia y aludiendo a artilugios como las pymes que giran en torno al futbol montaron un show para volver a jugar, para buscar su tajada que se les escurre de la manos, y tuvieron que poner fin al campeonato disque por falta de garantías pasando el peor de los bochornos de la historia del futbol chileno. El Condor Rojas y su triqueñuela se quedó chico con estos ineptos.

Se han hecho oídos sordos ensuciando como siempre la pelotita, inclinando la balanza una vez más hacia los que ostentan el báculo, los equipos de Primera A, a esos que tiene agarrada la canasta de los privilegios y que se niegan a compartir de manera egoísta y terca.

Si de justicia hablamos, el futbol nacional es el más claro ejemplo de la desigualdad que refleja nuestra sociedad. Ya con el solo hecho de ser clubes de primera y segunda categoría estamos reconociendo la inequidad, y esto se ve plasmado en todos las ámbitos que implica este deporte. Desde la calidad de participación de los clubes de segunda, sin derecho a expresarse y decidir de forma democrática, hasta las gigantes brechas económicas que hunden a la mayoría en virtud de unos pocos.

La Segunda División se encuentra en la línea de la pobreza extrema, adolecida de una salud paupérrima producto de este sistema de atención y sin acceso a remedios por la colusión de los clubes “grandes”. Somos los que no atienden ni por Fonasa A. Con sueldos irrisorios donde el mínimo es transversal, estamos destinados a una jubilación nefasta a morir de hambre y sin derecho a pataleo. Somos la triste realidad del pueblo chileno.

Tal como los políticos regalones de la pantalla, dirigentes y sabelotodos del medio futbolero criollo se enfocaron en la violencia que ejercieron la barras para no dejar, motearon de delincuentes y pidieron a gritos dejar trabajar.

Pero nadie salió a hablar de erradicar la injusticia del medio. Del sobre endeudamiento de los clubes chicos para poder sobrevivir, de como los corrales mafiosos se han comido los camarines, los prestamistas que se apoderan de los clubes y de las reparticiones.

Vean lo que pasa con el Club Independiente de Cauquenes, que peleó solo todo el año para ser escuchado y atendido. Para que se tomaran cartas sobre la agonía que viven los clubes de la división y hoy aparece en las páginas de anuncios económicos como “en venta”.

Espere sentado que algún dirigente saliera al paso para detener la supuesta violencia en los estadios que se relacionó al estallido social, anunciando una agenda de justicia y equidad para el futbol chileno. Pero eso no pasa ni pasará en este negocio, hay muchos intereses y mucha platita de por medio, entre dirigentes, clubes y jugadores.

Se han llenado la boca hablando de justicia social, de estar al lado del pueblo y déjenme decirles que no les creo. Mientras llaman a luchar por la desigualdad en pantalla, siguen amarrando caudalosas transacciones de forma egoísta en oficinas olor a tabaco, arreglando los torneos a su pinta y llenándose de privilegios viendo morir los clubes de regiones en esta división. Mientras nos limitan las planillas de sueldo y nuestros cadetes viajan sin un peso en los bolsillos almorzando en la casa de algún hincha, los jugadores de la elite Anfp firman contratos millonarios ganando decenas de millones de pesos, recibiendo suculentas sumas por conceptos de imagen y sin reconocer que todo lo que han logrado ha sido también gracias al resto de los equipos y sus colegas de profesión.

De que justicia me hablan, si han sido los clubes de primera A los que históricamente se han opuesto tajantemente a la repartición de recursos generados por ejemplo con la repartición de las transmisiones de televisión, donde se quedan con la mayor parte de estos dineros impidiendo incluso que chorree al resto de los equipos. Con esas platitas llenan su arcas, arman contratos truchos con representantes de jugadores y siguen marcando la desigualdad al ritmo de un contrato de trecientos mil pesos para uno y cuarenta millones para otro.

Si están tan comprometidos con la causa de la justicia social, espero al menos el gesto de albos, cruzados y chunchos pidiendo que se aporten recursos de la TV a los clubes de segunda para que sus compañeros de profesión tengan acceso a mejores sueldos y mejorar su calidad de vida. Que se haga una repartición más justa. Que dejen de lado algunos de los privilegios para que sus colegas accedan a una vida más digna.

Mientras esto no suceda, el futbol será el paraíso de los poderosos siempre, pues sabrán que allí pueden cosechar los frutos de la injusticia.

Los hinchas no estamos dispuestos ya. La rivalidad que nos dividió antaño hoy la dejamos de lado pensando en la unidad que busca un futro mejor. Hasta que la dignidad no sea costumbre, hasta que vivir mejor no sea solo un deseo.

No nos vamos a soltar, les vamos a presentar cara cada vez que no estemos de acuerdo. L injusticia del futbol también nos hace ruido, nos molesta y nos indigna.

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