Empate Con Sabor A Derrota

Por Jano Nahuel

Era una tremenda chance de escalar en la tabla y pasar tranquilos un fin de semana para el pueblo azulgrana, pero como es nuestra costumbre, toca seguir sufriendo.

No fue un gran partido el disputado entre Iberia y Colchagua. Trabado, de pierna fuerte y pocas ocasiones, pero el marcador a favor de los de el profe Lobos parecía justo en los 90 minutos por el trámite del partido y la intensión de ir a buscar el arco contrario. Sin embargo, un error arbitral (como siempre) y una desinteligencia en la defensa azulgrana nos quitaron en los últimos suspiros el segundo triunfo como local, los 3 esquivos puntos y el haber escalado posiciones para descargar la presión de la zona baja.

En este tipo de instancias es cuando se extrañan los jugadores con experiencia, con rodaje para enfriar el partido y calmar ansiedades, sobre todo cuando hay que aguantar el resultado en los últimos minutos ante la impericia de no haber concretado el 2-0 que creo se buscó, pero con más ímpetu que futbol.

Si no se pudo ampliar el marcador, en los estertores finales del partido hay que pisarla, administrar el tiempo con la pelota en los pies, no dando chances al rival para que nos metan atrás sin muchos argumentos más que la fuerza. Ahí falta el llamado a la serenidad, llevársela al banderín aguantándola, dejando que corran los segundos y porque no decirlo, desesperar al rival.

Una buena noticia fue lo que pasó con los rivales directos de la parte baja (a lo que hemos llegado) en el resto de fecha jugada entre sábado y domingo. Se dio todo, los vecinos no sumaron y se conservan las mismas posiciones en espera del partido suspendido de Deportes Concepción que espera su clásico rival. Pero bueno, verlo desde otra perspectiva, dejamos escapar una oportunidad de oro.

Rescatar el crecimiento de la línea defensiva, se agigantó Parry como último hombre y Zambrano sigue mostrando grandes pergaminos. Valorar la versatilidad y el trabajo de Pontoni que da claridad para salir jugando desde atrás y el tremendo sacrificio de Fierro que no dejo rincón de la cancha sin correr y recibió el premio mayor del futbol.

Un empate con sabor a derrota por cómo se dio el partido, por escaparse del bolsillo en el suspiro final y no haber logrado aprovechar una ventaja. Más allá del fallo arbitral, lo tuvimos ahí y se nos escapó como agüita entre los dedos. También porque lo ansiábamos, mal que mal, cada encuentro es una final para Iberia. El próximo partido abrochamos la permanencia, respiramos hondo y comenzamos a pensar en la próxima temporada. Hay aguante.