A La Familia Azulgrana

Dicen que ser hincha del fútbol es una herencia magnifica. Que se transmite en los genes, los colores tiñen las venas y el escudo se plasma como una estampa en el ADN de cada fanático. En mi caso, este amor me lo transmitió mi viejo (Gracias Patrón).

Y como el mío, conozco cientos o quizás miles de casos, de cómo padre e hijo han compartido el amor por un club. Haciéndose cómplices de una pasión que pocas explicaciones tiene, calzándose la camiseta y levantando la bandera cada fin de semana como un ritual sagrado en la de cemento. Ir juntos siempre es más lindo, caminar bordeando la laguna, saludar a los amigos y buscar la mejor ubicación. Ahí, en medio, en la penúltima fila. La vida del hincha no debe ser solitaria, debe ser acompañada amorosamente, sostenerse cuando el equipo no camina y se abrazarse con algarabía con cada gol.

 

Que no suene como al típico cliché o la frase empalagosa, pero creo que no hay nada más bello que ver en las galerías del estadio de tu ciudad, como se disfruta del fútbol en familia. Esto se refleja también en cómo nuestras generaciones hemos sembrado y poco a poco y vamos cultivando el amor por Iberia. También nosotros somos responsables de entregar y engrosar esa herencia, de luchar contra las modas afuerinas y transmitir cariño por el club. Les cantamos canciones, avivamos sus colores y les abrochamos la azulgrana que a veces ni siquiera les queda de tamaño, pero su nombre se ciñe con orgullo; Benja, Nico, Sofi, seguimos creciendo y hay tantos otros por nombrar.

 

Los mejores recuerdos que tengo de mi equipo son siempre al lado de mi padre, como seguramente los tendrás tu amigo Marquito. Desde el abrazo amoroso y de jolgorio en cada grito de gol, hasta esa mano en el hombro buscando alivio cuando se nos escapaba el sueño.

 

Amigo querido, la galería también extrañará la presencia de tu viejo, su grito de gol y las emociones tan lindas que hoy heredan también sus nietos, tus pequeños hijos.

 

Ha partido un hincha de iberiano y ha pedido que los colores le acompañen en su último viaje. Estoy seguro que Don Sergio Herrera se encontrará al otro lado de la vida con otros amantes de la (-i-) y juntos sacaran un “ce hache i” por la azulgrana.

 

Paz para su familia, cariños para los pequeños iberitos.

 

Aguante Iberia y su linda gente.