Con Optimismo y Fe

 

Por Jano Nahuel

¡Como grité ese gol de Diego Ruiz carajo!

Ahí solo, encerrado en la pieza como niño castigado, con la radio sonando a todo dar y Pablito dejando la garganta en ese grito. Las redes sociales encendidas y los secuaces azulgranas comentando entre dedos nerviosos y corazones palpitantes a través del grupo “wazap”.

 

Una nos tenía que tocar, una para hacer vibrar el alma, retorcer los abrazos y hacer temblar la tierra. Después de una nube negra gigante y el tarro amarrado a la cabeza, una, si, una nos había de premiar, una para nosotros, que en estos últimos partidos sufrimos de empates en el alargue y de derrotas en los últimos minutos, tenía que llegar la nuestra. Esta vez, la codiciada y bella fortuna nos sonrió y nos regaló un triunfo en la agonía, ahí donde el reloj se detiene y ya no hay vuelta atrás.

 

¡¡Que grande que sos Dieguito Ruiz, un gigante Tanque querido!! La deuda que tenemos contigo. Jugador de clase mundial, ejemplo de trabajo, perseverancia y de solidaridad. Cada vez que te hemos requerido ahí estas, siempre amable, siempre comprometido, siempre dispuesto y siempre trayendo el grito de gol acompañado de tu porte.

 

Para ser sincero, me costó un par de días bajar de la montaña de emociones de ese gol agónico. La adrenalina a full, el corazón agitado y la euforia arrancándose como solo el fútbol sabe darle rienda. Puta que buen triunfo cabros, que buen triunfo.

 

También pasaron un par de semanas antes de sentarme a escribir. Para que les voy a mentir amigos, es que por estos días parezco espejo de micro, tiritón total con el final de campaña de nuestra azulgrana y de cómo lamentablemente nos hemos complicado solitos, sin apuros allá en el fondo de la tabla buscando exorcizar el fantasma de la C. Ni el guionista más talentoso habría logrado un libreto tan aterrador para esta película que estamos viendo, digna de Halloween.

 

Aún quedan dos partidos para jugarse la permanencia, nunca pensamos estar en esta instancia, pero ya está, ahora hay que pelearla con todo. Si bien el equipo no ha logrado el fútbol que vimos a mitad del torneo y el que lo llevó a ser destacado en la Copa Chile, si mostró mucha actitud y solidez psicológica, un convencimiento absoluto para salir a buscar un triunfo.

 

Desde mi punto de vista, esta alza coincide también con la titularidad de Emanuel Vargas, quien ha tenido desempeños notables en estos encuentros. Manu transmite confianza y seguridad a la zaga iberiana y por que no decirlo, con sendas tapadas nos ha salvado de lamentos en estos dos partidos. De esas atajadas que valen igual que un gol. Bien por el Manu, uno de los jugadores más antiguos vistiendo la azulgrana de este plantel, que ha mordido banca pero que con profesionalismo ha esperado su turno demostrando que podemos confiar en su estadía bajo los tres palos.

 

Nos sacamos el amargo sabor, gritamos al mundo con estos dos triunfos consecutivos, respiramos con algo de alivio y seguimos buscando en la calculadora una serie de formulas y resultados supuestos que nos hagan mantener la categoría pero hoy con mucha más confianza, con convicción y el impulso de la victoria. La parte baja de la tabla teñida de rojo, en estos dos últimos partidos son seis los equipos comprometidos. Aún dependemos de nosotros, vamos con mucho más optimismo que semanas atrás y con la fe intacta de que esto lo sacamos adelante, todos juntos, haciendo fuerza por la azulgrana, esperando reír cuando todos estén tristes.