De la Casa Azulgrana

De la Casa Azulgrana

      Van cerca de 25 minutos de partido y ya la hinchada apostada tras la cabecera norte del Bicentenario comienza a sufrir un leve ataque de impaciencia. A Iberia le cuesta conectarse, los pases son cada vez más imprecisos y a los locales se les hace fácil cortar los circuitos de ataque. El gol de Recoleta antes del cuarto de hora cayó como balde de agua fría, mucho premio a un equipo que propone poco y que ha entrado a pelear el encuentro más allá de los futbolístico.

No se hace esperar el grito de “¡Que pasa muchachos!” desde la galería. Los recoletanos sin mucho esfuerzo han tomado la manija del partido y hacen correr a los del “equipo lindo” tras la pelota. Almendra comienza a desesperase, da instrucciones al costado de la cancha mira al banco buscando solución y entrega una orden.

¿Quién salió a calentar? – pregunta un fugazmente aparecido Peter en la de cemento, y entre miradas esquivas y hombros encogidos alguien da con la respuesta; “Es el Morta, José Higueras… un zurdito interesante que ya ha tenido minutos…”, la explicación se ve interrumpida por el lamento de la barra frente una fuerte entrada contra Diego González que parece no tener vuelta y el Pato se decide llamando al Morta.

Nadie nunca quiere entrar por lesión de un compañero, esa una regla moral del camarín, pero Higueras ve una chance hoy, una oportunidad para enseñar sus condiciones y sobre todo para demostrar que se la puede, que es su hora también.

El Gato lo arenga entregando también las últimas instrucciones, sus palabras le hacen eco, lo animan, lo exaltan con un convencimiento firme… ha llegado su momento.

Un trote suave por al medio de la cancha, entrega el mensaje de ordenamiento del profe y se ubica junto a la banda izquierda. Pide la pelota, gambetea, corre y se frena en el sintético floridano como si fuese la cancha de entrenamiento de la Orompello, en su propia casa. Toca con Diego Zambrano construyendo una muralla china de talento y pronto la banda zurda cobra protagonismo para la Azulgrana, el partido se equilibra y las sucesivas llegadas advierten el inminente gol del empate.

El reloj sigue corriendo, Iberia no quiere perder el impulso de agresividad futbolística. El primer tiempo está llegando a su fin y el partido puede enfriarse de manera fatal con el descanso. Los jugadores lo saben, aprietan la salida, intentan recuperar la pelota rápidamente peleándola en todos los sectores. El árbitro se echa el silbato a la boca, ya no queda nada y un largo centro emerge desde la derecha. La pelota va sobrada, el Tanque la mira pasar y sigue su trayectoria cayendo al segundo palo. El suspiro de otro centro perdido, otro balón sin destino… cuando la figura del Morta salta detrás del defensa, se sostiene en el aíre el tiempo perfecto para conectar de manera magistral y mandar la redonda directo al fondo del arco.

¡No lo puede creer! Corre a celebrar con sus compañeros, los hinchas enloquecen en la galucha. La delgada figura de José Higueras elevándose queda inmortalizada en la memoria de la fanaticada.

Un mazazo para este partido aletargado, no cabe duda, pero esto significa mucho más para los iberianos.  Es una esperanza para el pueblo azulgrana, un gol de casa, de uno de los muchachos que ejemplifica la formación de cadetes. De esos jóvenes que les ha tocado sufrir las inclemencias de un club que poco apostó por ellos antes de este torneo. Un icono de los ninguneados con los sueldos y paseados por otros nombres, pero que esperaron con paciencia su turno, siguiendo un sueño y sufriendo los colores con pasión.

Hoy lo graficamos en José Higueras, pero son muchos más los que hoy se han puesto el traje de súper héroe siendo noveles cadetes para asumir con valentía la responsabilidad de jugar por el ascenso. Roca, Zambrano, Aguayo, Leiva, Perales, Petinelli, Toro, Bascur, Pasmiño, el Chinito González y muchos otros (disculpen si no nombro alguno). Nunca en la historia de Iberia habíamos tenido un plantel con tantos jugadores de casa, formados en nuestra cantera, conocidos del profe Gato que les inspira confianza, que les entrega cariño y los alienta siempre.

El Morta es un claro reflejo de que la presión no los mata, que están ahí para el grupo y pueden contar con ellos cuando más se le necesita. Son parte de nosotros, y siempre estaremos para apoyarlos.

Cuanto orgullo… Pasión Iberiana, Sentimiento Azulgrana.

Por Jano Nahuel

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