Despidiéndose En Casa

Por Jano Nahuel Azulgrana

Sensación extraña por el ascenso de Deportes Santa Cruz a la 1era B del futbol nacional. ¿Amargura? ¿Frustración? ¿Cochina envidia?… no lo sé, no tengo la sensación de tristeza de antaño cuando nos quedábamos fuera por un punto o por un par de goles. Creo que es un poquito de todos los sentires antes descritos, más uno; rabia.

Esta vez siento que no dimos mucha pelea. Con las ganas únicamente, con el honor del grupo de jugadores y solo con eso no se puede.

Santa Cruz hizo lo necesario para salir campeón. Realizó un torneo bastante regular haciéndose fuerte en casa y sacando ventaja de los viajes cortos que debía realizar para jugar con sus vecinos de Cauquenes, San Fernando y San Vicente. Con un técnico experimentado, pero sobre todo vivaracho y que aprovecho las pocas figuras que tenían, estableció una relación cordial con su dirigencia la que le permitió liderar sin percances. Al pan, pan y al vino, vino.

Obtuvieron el premio mayor, a la regularidad y la ambición. Pero frente a frente, los santacruzanos nunca fueron más que nosotros, nunca fueron mejor equipo que Iberia y ahí asoma la impotencia del hincha azulgrana.

En el tú a tú, Iberia siempre se vio mejor, incluso en el partido que nos ganaron en la primera rueda cuando  nos arrebataron el liderato y eso creo que el tremendo pesar de muchísimos hinchas. Esto insisto, no quita el merecimiento de su título ni mucho menos, sino destaca mucho más el hecho de que Iberia con poquito más nos tendría a todos celebrando hoy.

No voy a felicitar al rival ni mucho menos, soy hincha, no periodista amante de la objetividad y su cruzada caballerosa. Escribo desde las vísceras, de lo que siento nada más, para que voy a engrupir.  Reconozco su título, pero no los voy a aplaudir, al menos no todavía.

Sí, creo que es envidia también (que mal perdedor).

Pero bueno… ya vendrá la nuestra. Ya tendremos esa chance noble de pelear el título otra vez y solo esperamos que en esta ocasión sepamos aprovechar lo positivo que tiene este equipo y su gente; garra, pasión incondicional por lo colores y amor propio.

Último partido del año en casa y estoy más que seguro que el grupo de fieles inquebrantables estarán nuevamente en la galería alentando como lo hicieron todo el año. Estarán cantando bajo el recio sol haciendo sentir acompañados al grupo de jugadores para que la pena no sea tan grande. Para muchos de ellos este puede ser su último partido también vistiendo la camiseta del equipo lindo.

Despedirse en casa pudo haber sido otra cosa a estas alturas del año. Pudo haber sido una fiesta para la gente sacrificada del Bio Bio. Para la gente aguerrida que ofrece muchísimas cosas por este equipo, los que no fallan, están siempre sin importar resultados. Son hinchas de Iberia y de nadie más. Mis respetos. Ya viene la nuestra camaradas Azulgranas, ya viene la nuestra.