Fotografía de un Penal

Fotografía de un Penal

La pelota viene casi como un ollazo al punto penal, y entre el mal rechazo aurinegro y un pase magistral que llega a los pies del pequeño Diego González, éste último, es derribado en el área cuando estaba a punto de gatillar frente al arco.

No hay duda sobre la falta, se cobra la pena máxima justo cuando el primer tiempo está por expirar y los hinchas azulgranas se soban las manos ante la posibilidad cierta de desnivelar un marcador esquivo para ambos equipos.

El Tanque pide la pelota, es el encargado de ejecutar los tiros desde los doce pasos y sus compañeros tienen plena confianza en la derecha del gigante argentino.

Diego ha entrado con el cuchillo entre los dientes, se ve ganoso, movedizo y guapeando en cada pelota se ha convertido en el protagonista del encuentro que ya todos viven casi como un clásico contra los del almirante penquista.

Temple incólume, nervios de acero. Segundos antes el “9 iberiano” se llevó a uno de los fieros vialinos despachado con tarjeta roja cuando fue victima de una terrible falta allá pegado la banda junto a la galería. Los de conce no lo podían controlar de manera limpia y una y otra vez recurrieron a la táctica violenta. Ruiz se levanta, se sacude la estrechez de talento de los rivales y vuelve a buscar el área sabiendo que ya tendrá su momento.

Posa la redonda cariñosamente sobre el círculo de cal, como pidiéndole disculpas anticipadas por el chimbazo venidero. Respira. Manos en jarra y caminata en retroceso hasta el borde de la línea que delimita la zona de castigo. Concentrado mira de reojo a su ex compañero que se mueve dentro del arco escondiendo un miedo incontenible. El Tanque esta tranquilo, su rostro muestra la serenidad de la experiencia. El sol invernal golpea de frente sus ojos entregando una deliciosa calidéz que solo es contrastada con un leve soplo de frío que emana del pecho del portero otrora azulgrana.

La fotografía no puede ser mejor. Están frente a frente dos jugadores que en la temporada pasada vivieron el descenso con Deportes Iberia revelando un contraste digno de guión de película.

Uno que sintió la derrota, que asumió el terrible fracaso y entre lágrimas juró quedarse y buscar una revancha. El otro, mostró indolencia, rehuyó su responsabilidad y arrancó dejando la jineta de capitán a la deriva en un acto que varios calificaron como la peor felonía vista en un equipo de fútbol. Ahora frente a frente se piensan recordando viejas prácticas para sacar ventaja y hacerse de la victoria.

El árbitro monta un show con las instrucciones antes de llevarse el silbato a la boca. Cada segundo que pasa aumenta la tensión de uno y el miedo del otro. Mirada fija, carrera lenta y potente remate a un costado derecho enviando al rival directo al otro lado. La pelota sale disparada buscando refugio en la malla buscando socorro. Festejo del Tanque,  sus compañeros lo abrazan con idolatría y gratitud. Por fin cayó el gol para la huestes Azulgrana, el grito ahogado escapa de las gargantas de los fieles con maravillosa alegría. El goleador ha abierto el arco nuevamente, ahora nadie lo para.

Que buen triunfo Iberia de mi vida, a seguir trabajando que el sueño está en camino.

                                                                                                                                                                                Por Jano Nahuel

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