¡OH CAPITÁN! ¡MI CAPITÁN!

¡Oh capitán! ¡Mi capitán!

Nuestro espantoso viaje ha terminado,

la nave ha salvado todos los escollos,

hemos ganado el anhelado premio,

próximo está el puerto, ya oigo las campanas

y el pueblo entero que te aclama…!!

W.W.

¡Oh Capitán, mi capitán! Escribía allá por el año 1912 el célebre escritor Walt Whitman en un poema épico despidiendo a una de las figuras más importantes de la historia de Estados Unidos y porque no decirlo, de la historia humana. Prosa dedicada nada más y nada menos que al presidente norteamericano asesinado Abraham Linconln.

Y la frase marcó también nuestra adolescencia con Robin Williams encarnando al profesor John Keating en la magistral película La Sociedad De Los Poetas Muertos, cuando sus queridos pupilos en un acto de rebeldía enfrentaron el statu quo de la represión y sus miedos, y gallardos rompieron las reglas parados sobre las mesas de la sala de clases, en frente de sus carceleros para despedir al símbolo de lo que creían era un bastión de resistencia entre tanta codicia e individualismo, y que además  les representaba de manera heroica el amor profundo y la pasión absoluta por lo que haces.

El 15 de junio de este año 2019, en el Municipal angelino, vivimos nuestro propio acto rebelde, donde un pueblo se enfrentó también a la indolencia de unos pocos que manejan los hilos de este estricto internado para despedir las naves de uno de sus símbolos más queridos de la institución. Tal como en la mítica película, los corajudos presentes se pusieron de pie para despedir al Capitán, demostrando que ante la injusticia también hay actos valientes, llenos de reconocimiento y cariño mutuo.

Me tomó más días de lo normal sacar esta columna. Tenía sentimientos encontrados para trazar estas líneas. Entre la tristeza del adiós definitivo de ver al gran capitán vistiendo la (-i-) galante en el pecho, el orgullo que siento de ser parte de este club con este jugador emblema, y la alegría de haber seguido la historia desde sus inicios en aquel Iberia humilde y aguerrido. Ha sido sin duda lo más complejo que me ha tocado escribir.

Confieso que esperé nunca tener que escribir acerca de la despedida del Galgo, al menos no este año, ni el próximo…tal vez nunca. Desde mi visión, tal vez egoísta, o si quiere fanática también, estaba convencido que “el Pelusa” tenía cuerda aún, tenía arresto físico, futbolístico y sobre todo, esa experiencia y liderazgo tan necesario para nuestro equipo lindo.

 José Gastón Salcedo Contreras dijo adiós al futbol profesional y armó una fiesta para ello. De diversos puntos del planeta asistieron amigos y colegas para acompañarle en esta despedida. Otro reconocimiento más de parte del mundo; tanto para el profesional del futbol, como para el hombre gentil, solidario y carismático ser humano.

El Galgo colgó los botines con honores, de historia linda entre barro y verdes pastos en cada cancha de Chile, de barrio bravo y hoteles cinco estrellas, de cómodos viajes en avión hasta la barrita de cereal y el jugo compartido en el bus.

Eligió la azulgrana para sentirla en su corazón aun cuando desfiló con éxito entre diferentes clubes renombrados del futbol criollo. Regresó a su casa cuando más le necesitábamos, entregó mucho más de lo que algunos creen, tragó amarguras, se puso la jineta de caudillo y sacó la voz para unir a todos para cumplir un sueño.

La hinchada iberiana tiene una alianza de amor eterno con José Gastón, no tenemos los aplausos suficientes que merece nuestro ídolo para entregarle. Le contaremos a todas las nuevas generaciones quien fue “El Pelusa”, “El Galgo”. El que levantó la Copa de Campeón por tres años consecutivos, el que arengó a sus compañeros para conseguir el ascenso y entre lágrimas dijo adiós al futbol profesional.

Extrañaremos sus regates, sus largas zancadas comiéndose la banda derecha, la bravura con que sentía la azulgrana, su carisma y su liderazgo en la cancha. Extrañaremos su paciencia, sus palabras cordiales y su franqueza absoluta, pero, por sobre todo, ese cariño inmenso que transmitía y contagiaba por esta camiseta que muchos han tratado de vilipendiar.

El gran capitán se marcha habiendo ganado el anhelado premio, ¿Cuál será tu próximo puerto? El pueblo Azulgrana entero te aclama oh Capitán.

Gracias por todo gran Galgo querido.

Por Jano Nahuel

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