Operación Retorno Azulgrana

Por Jano Nahuel

Ha pasado ya bastante tiempo y no hemos tenido palabras de parte de la Sociedad Anónima Deportiva de Iberia. Semanas del fatídico partido final que nos mando al potrero y dentro del proceso de dolor y duelo, esperamos con paciencia que la dirigencia del club se pronunciara, que nos entregaran su versión y visión de la historia y su fatal desenlace pero nada ocurrió.

 

Mucho se ha especulado con los pasos que el club debería seguir, de lo que viene para el futuro, todo siempre en el más completo desconocimiento. Nadie dice nada y esto comienza a desesperar a los fieles. Los medios ligados a la azulgrana han entregado datos generales y en las redes sociales se ha debatido largamente con lo que viene para delante, todo insisto, como meras especulaciones dado el mutismo de los dirigentes y los canales de comunicación oficiales.

 

Hemos tenido largos debates por facebook, twitter y en conversaciones con los compas buscando razones, culpables y consecuencias de este descenso. Está demás tirarlos ahora en esta columna, para qué. Sin embargo, uno de los puntos coincidentes no solo por los hinchas, sino por especialistas futboleros, fue la falta de referentes y de identificación con el club de los jugadores del plantel que nos llevó a perder la categoría. Un par de jugadores podrían cumplir con ese requisito, algo que a mi entender es fundamental a la hora de trabajar en grupo para buscar objetivos. El liderazgo también pasa por los propósitos personales en relación al colectivo, a la institución. En este caso, un jugador que se identifica con el club, que ama los colores, tiene un empuje natural a la hora de enfrentar desafíos. Algo se que extrañó y mucho, no solo en el ultimo partido, sino a lo largo del torneo. Los dos jugadores que podían cumplir ese rol estuvieron fuera por largos pasajes. Uno por una terrible lesión y el otro por decisión del ayudante técnico que definitivamente lo cortó sin mayores argumentos. Como siempre pasa en estos casos, es el equipo el que pierde.

 

Consenso general entre galería, prensa y expertos de la pelotita; un equipo sin referentes es un equipo sin alma, y ya en las redes comienzan a solicitar la vuelta de jugadores emblemáticos azulgranas, sobre todo de aquellos que fueron parte importante del ascenso a la B el año 2014 y que durante los campeonatos siguientes tuvieron un gran desempeño.

 

Esto es lo que en varios muros y charlas futboleras se ha denominado “Operación Retorno”, donde se habla de ingeniar un plan de corta estadía en Segunda y una acelerada vuelta a la  Primera B. Esto, aseguran los doctos, debe comenzar por generar un plantel de retornados también, de esos que vistieron con éxito la azulgrana, que conocen la división, que no está demás decirlo, es muy muy complicada, y que sientan los colores y se la jueguen por llevar a Iberia a lo más alto.

 

Esta “Operación Retorno”, desde mi visión, debe tener también una mirada mucho más amplia y abarcarse desde otros primas, sin dejar cabos sueltos y considerar un aspecto tremendamente relevante. La voz y voto del hincha.

 

La estructura de una institución es su gente, sus aficionados, desde los más fieles hasta los ocasionales. El club nos pertenece, es nuestro y debemos hacer ver nuestra propiedad desde su historia hasta su futuro. Sin el hincha, Iberia no existe, y esa es una realidad que no pueden desconocer y que deben enfrentar quienes manejan los hilos institucionales.

 

En esta Operación Retorno Iberia debería pensar en un proyecto deportivo, no realizar nuevamente una improvisión de acciones, las que finalmente no tienen proyección alguna. Una idea ordenada, producida, pensada en todos los niveles y donde el hincha tenga cabida, donde seamos representados y de buena manera,  tal como sucede con otros clubes del fútbol criollo.

 

Se debe urdir un plan escalable, considerando las divisiones menores que hoy por hoy están a la deriva esperando el divino pronunciamiento dirigencial. Traer jugadores de categoría encantados con un proyecto serio y un cuerpo técnico profesional, conocedor y con la personalidad suficiente para imponerse frente a las malas practicas y el amateurismo de sus contrapartes. Un director técnico que erradique los compadrazgos al interior del club, que saque de raíz a parásitos y rémoras que impiden el crecimiento institucional. Un adiestrador que no permita que los representantes de jugadores y los famosos “corrales” armen el plantel a base de paquetes y negociados turbios. Chao con esos, no los queremos cerca, que tomen sus cositas y se larguen. Cuando el buque se hunde arrancan buscando flotadores y botes ajenos dejando a todos a la deriva.

 

Nosotros los hinchas retornaremos también, como siempre estaremos ahí, acompañando al equipo donde esté, curtiendo el cuero de rigores pero presentes, alegres y dispuestos a todo. Iberia nos pertenece, es nuestro, de su linda gente.

 

¡ Volveremos azulgranas !