Póngase la Camiseta del Club de su Corazón

La camiseta se convierte en la piel del hincha, en algo tan importante, tan trascendente y difícil de explicar, que muchos han entregado la vida defendiéndola…

Recuerdo que cuando era niño engrupía a mis amigos allá en Constitución con una vieja polera de color azul y rojo convenciéndolos de que era la camiseta de Iberia. ¿Les conté alguna vez? Bueno… bueno, en resumen: como en aquellos años, segunda mitad de la década de los 80, no había forma de conseguir una camiseta del club de mis amores, menos talla niño. Y como no muchos conocían al equipo lindo fuera de la región, con mi polera regalona me inventé que era la Azulgrana y todos me creyeron (¿Eso creo?) Mentirita… blanca que me hacía feliz.

Ya en los albores de los años 90, juntando un famoso álbum de futbol, gané un concurso enviando sobres vacíos de las laminitas donde por cierto no aparecía ni en la contratapa mi equipo querido. El premio era una camiseta a elección, la que uno debía pedir en la misma carta donde se enviaban los requisitos. Por supuesto, pedí la Azulgrana, era una ilusión muy linda de niño. Esta se rompió en mil pedazos cuando sin mayores explicaciones, me enviaron una de un equipo capitalino argumentando escuetamente que eran las que tenían. Nada más.

La ilusión no solo me la quebraron a mí, también a mi viejo que esperaba verme calzar la Azulgrana. Un premio que nunca pudimos conseguir hasta ya estando yo muy viejo.

Quienes envolvieron y me mandaron esa camiseta capitalina de premio no deben haber pensado jamás lo que estaban haciendo. Tal vez ni siquiera eran hinchas del futbol que se yo. Me imagino que debió ser algo así, pues un futbolero sabe cuanto significa una camiseta, cuánto pesa en el alma, cuanto amor se les entrega y los sacrificios que algunos hacen por conservarlas (¿o no Richard, Seba, Gabriel?).

La camiseta se convierte en la piel del hincha, en algo tan importante, tan trascendente y difícil de explicar, que muchos han entregado la vida defendiéndola. Te enamoras de los colores, pintas la insignia en las murallas, en tu cuerpo como un tatuaje y cantas los himnos hasta de canción de cuna a tus hijos.

Por eso creo que es sencillamente notable la camiseta que Iberia presentó para este 2019. Y notable también la iniciativa de hacer participe a los hinchas para diseñar el modelo. Aplauso para la Sociedad Anónima que entregó un pedacito participación a los que amamos el club.

Reconozco que había cierto temor en como se llevaría el proceso, y si el diseño se ajustaría al modelo presentado, sobre todo pues la ultima vez que se hizo algo así en el club mi compadre Picho quedó con los crespos hechos con el diseño que ni se acercaba a lo que había propuesto allá por el 2007. Otros tiempos no es cierto.

Este nuevo modelo nos evoca los años de gloria de Iberia, los colores azul y granate descuellan con franjas marcadas donde resalta la insignia como emergiendo del corazón. Grande ahí Alfredo, llenando el gusto de tantos hinchas que hace rato añorábamos el retorno a los colores clásicos y con un diseño mezcla perfecta de lo retro y lo moderno.

Quiero ver esta camiseta no solo en la cancha con los 11 guerreros cada fin de semana. Quiero verla calzada en la ciudad completa, vestida por grandes y chicos en la galería, en las pichangas del martes y los clásicos de la multicancha allá en el barrio. Quiero verla en todos lados, inundando la provincia con sus colores y que cuando suene por alto parlante el “póngase la camiseta” los hinchas sientan orgullo total por este club entonando el pseudo himno con que hemos crecido en la galucha.

¡Qué lindo es ser Iberiano!

Por Jano Nahuel