Queremos la Alegría de Vuelta !

Me pasa que cuando pierde Iberia no quiero ni siquiera hablar de futbol. No sé, es como torturarme, tirarle merken a la herida y solo quiero pasar el trago amargo solito, huachito en un rincón y nada más.

Y no se por que a algunos les da por hablarme solo cuando el equipo pierde. Ahí se acuerdan de Iberia (¿o de mí?), enrostrando lo mal que juega el equipo, su desconfianza institucional y sus desamores con el equipo con esos “yo te dije” o “acuérdate de mí después” que me hinchan las redondas. ¡Como si fuera mi culpa!, como si tuviera alguna incidencia en las decisiones que pudieran revertir la situación… Ah pero cuando el equipo gana, no pasa nada. Solo se prenden en las redes en la malas para matar a quienes sientan como culpables de su desdicha.No voy a negar mi desazón con los resultados del equipo, para nada. Jamás querré esconder la cabeza como la avestruz a pesar de mi constante optimismo y fe con la azulgrana. Me pasa con este Iberia 2019 que paso de la esperanza al desespero como un tobogán, o una rueda… no sé bien como aplicar la comparación.

Cuando más fe quiero ponerle, el equipo me hace aterrizar de golpe como empujándome por una escalera. Soy un hincha más, sin nada más especial que un espacio para expresarme. Curtido por la historia de este equipo que también ha sido de altos y bajos, y que algunos quieren tapar con frases como “nacimos grandes”, ¿Qué es eso?.

Comparto que la presión de jugar en Iberia es otra en esta división, es mucha más alta que el común de los equipos con que compartimos, que el favoritismo institucional existe y que el objetivo siempre debe ser el ascenso, y no otro. Pero de ahí a tejer mitos de grandeza no lo comprendo. Eso déjenlo para los hinchas del equipo colista de la capital. Acá tenemos que tener los pies en la tierra, recordar el origen y la historia humilde de este club y trabajar, trabajar y trabajar, nada más.

Hay que centrarse, enfriar la cabeza y enfocar las pasiones. Somos fieles, no ciegos, no vamos a negar el mal momento pero tampoco abandonaremos al equipo, jamás. Y como dijo un cumpa por ahí, “el que quiera bajarse”, hágalo sin remordimiento. Los demás, vamos a remar para adelante y apoyar para revertir el mal momento y si no se logra moriremos pelando siempre.

Y hay que tener claro que Iberia no va a ganar con el hombre, ni con la presencia como creen algunos. Debe enfocarse, serenarse y buscar las mejoras necesarias para alcanzar el objetivo. Oír las críticas propositivas, tomarlas y convertirlas en trabajo. Aguantar el chaparrón de puteadas del hincha fiel que se ve desilusionado, tratar de entender su posición y desde allí levantar un castillo, fuerte y alto en las cabezas de cada uno de los jugadores y cuerpo técnico.

¡Cabros, créanse el cuento! Dependemos de ustedes, entrenen y fortalezcan cuerpo y mente, sientan la buena vibra y la energía de los fieles de siempre, de esos que siempre están, que no abandonan jamás y que si bien se van enojados de la cancha el domingo, el siguiente fin de semana van a llegar con una sonrisa cantando para alentarles.

Cabros, los necesitamos, devuelvan la fe al pueblo Azulgrana, no lo hagan por tapar bocas sino para abrir esperanzas.

Vamos Iberia, necesitamos la alegría devuelta para todos.

Por Jano Nahuel