Segunda División y El Baile De Los Que Sobran

La falta de seriedad y la chabacanería se han tornado una característica de la Segunda División del fútbol profesional de nuestro balompié criollo. Mejor dicho, de profesional nada, solo el nombre. Uno tras otros se han sucedido los errores grotescos, la falta de prolijidad, las decisiones al borde de lo infantil y la simple y llana mano negra a vista y paciencia de la dirigencia de la ANFP. Con todas sus letras, una administración nefasta que no se cansa de hacer las cosas mal y que hoy nos tiene, como club, en la más completa intriga esperando que se resuelvan los turbios dilemas que exaltan el amateurismo de la división.

 

Según trascendidos, la liguilla por el ascenso debería partir dentro de 20 días más, en espera de los reclamos de varios equipos por mala inscripción de jugadores unos, de contratos fraudulentos de cuerpos técnicos otros y así se suceden una serie de apelaciones en la secretaria que no son siquiera dignas del fútbol amateur. Y en estos más de 30 días que tendremos que esperar no se pronunciaran ni por si acaso.

 

Y puede que los reclamos sean legítimos. Puede sea cierto que varios equipos traten de sacar ventaja con ardides alejadas de la ética y que van en contra del reglamento y que hay que ponerle un alto. No lo vamos a desconocer, pero esto también ha sucedido dada la macabra pasividad y la actitud permisiva de parte de los dirigentes de la Asociación de Fútbol.

 

La falta de acompañamiento en el andar del torneo, la nula fiscalización del funcionamiento de los clubes y el franco abandono de la división, han llevado a la situación funesta en la que nos encontramos hoy.

 

Es su responsabilidad administrativa, es la vista gorda frente a situaciones mafiosas las que han llevado al declive del torneo, su desidia con la división y el más puro desprecio con los equipos que la componen.

 

Los hinchas perdemos la paciencia, la falta de información oficial es desesperante. Debemos seguir en espera eterna sin noticia alguna, menos un pronunciamiento de las situaciones acaecidas. Al contrario, en un acto pueril, la ANFP bota la página para raspar responsabilidad operando como los monos japoneses que no ven, no dicen y no oyen maldad ni nada.

 

Y los clubes siguen pagando el pato; jugadores, cuerpos técnicos, dirigentes e hinchas… digámoslo, en esta división sin aportes del canal de fútbol cuesta muchísimo llegar a fin de mes. Sin jugar tampoco se generan recursos frescos y la bola de nieve de deudas sigue creciendo. ¿Y quien paga? ¿Se lo cobramos a los administradores del torneo? ¿Se lo cobramos a los clubes que reclaman?, a este Vallenar a quien le han permitido todas y cada una de sus pataletas en el campeonato.

 

Como División estamos relegados y despreciados, ya ni siquiera somos clubes de segunda categoría, sino de la última. La indeferencia es total, nos miran por encima del hombro sin esconderlo.

La situación es  indignante, trucha por donde se le mire y no somos ni noticia. Es simple, nos ven como un cacho, estamos demás y créanlo por favor, que los genios deben estar totalmente arrepentidos de haber permitido la creación de la división, porque hasta mal negocio somos.

 

Pedir que las cosas cambien es lanzar piedras al agua. Por eso, es una necesidad imperiosa subir de categoría, solo el ascenso nos puede sacar de esta sombría tiniebla. Y lo siento mucho por demás clubes que deben seguir bogando en esta categoría tan pedestre, pero quiero a mi azulgrana lejos de esta división.

 

Necesitamos escapara de acá, dar el salto y pisar en un suelo un tanto más firme. Seguiremos al alero de los mafiosos de la ANFP, pero al menos en la B hay una voz y voto para pronunciarse y no seguir al ritmo del baile de los que sobran.

 

Pónganse serios, la pelotita no se mancha patudos.

 

Ay ya te quiero ver Iberia… nada más me importa