Si No Se Sufre, No Es Iberia.

Hoy llegó mi viejo a la capital. Viaje de más de 6 horas manejando para ver a los nietos y compartir en familia este fin de semana largo y su saludo fue “¿cómo gritaste ese gol del Paragua?” – “Con el alma”, conteste antes de fundirnos en un abrazo.

Solo los que somos hinchas de este equipo lindo pueden entender aquello. Ni siquiera los hinchas del futbol en general, esto es casi exclusivo para los azulgrana del Bio Bio.

Es que los iberianos somos una raza especial, unos seres amantes del rigor y el sufrimiento extremo. De ese que somos capaces de transformar en la alegría más grande del universo y que nos deja con un gozo blindado y la sonrisa tatuada.

Y el partido del fin de semana pasado es el fiel reflejo de eso. Un encuentro que para muchos futboleros puede ser raro, para nosotros tristemente es algo ya acostumbrado. Contra un rival complicado y que ha ganado fama por sus artimañas dentro y fuera de la cancha, pero que Iberia supo doblegar con un resultado que colmó de felicidad a su fieles y lo encaminó en la liguilla por el ascenso.

Lamentablemente, para nosotros no es raro tener que sobrellevar también la cruz de los pésimos arbitrajes. Y no lo digo como una frase retorica romántica. Oiga, lo de Patricio Blanca fue una presentación que raya en lo delictivo, paseando ufano por el ridículo con el carerajismo propio de su ley. Con personajes siniestros como éste pitando, que les gusta el protagonismo y descaradamente se echan los partidos al bolsillo, es sin duda aún más complejo sacar buenos resultados. Pero igual le dimos.

Ojala que encuentre algún talento oculto el señor Blanca y se dedique a tiempo completo ello, el arbitraje no es lo suyo y quedo demostrado este del fin de semana. Si no está en la cárcel purgando su delito por el robo del domingo, pasa rozando.

Me desahogué.

Era importante desde todo punto de vista el triunfo para la azulgrana; equipo con juego en alza que casi le amaga la fiesta al puntero en su casa, con la confianza repuntando pero que debía abrochar de buena manera, que debía consolidarse con una victoria. Además que nos metía de arrastre en la liguilla y la alegría para su hinchada.

El equipo mostró buen juego, pujante y táctico sometió a los visitantes desde el minuto uno esperando el gol esquivo de la ventaja. Para variar, el primer festejo lo consiguieron los “nortinos”, ante el estridente lamento de los leales de la de cemento. Bogar contra la corriente, empujar el carro pesado contra el tiempo.

Iberia consigue el empate y arremete para llevarse el triunfo. Sin embargo, Blanca tenía otros planes y elaboró el robo con un penal que solo él vio.

Gustavo Merino se hizo gigante para oponerse al grito del visitante, tapó el penal y empujó al equipo de forma inmediata para hacerse del partido. Blanca no quería, entró en desespero y cortó la jugada en pleno ataque azulgrana en una situación nunca antes vista en el futbol. A es altura ya todos buscaban las cámaras ocultas para justificar la mala broma.  No es gracioso dijimos, otra vez contra nosotros.

El encuentro entregaba los últimos segundos, el «paragua» se hizo del balón en el área y agónicamente empujó la pelotita al fondo del arco. Gol de Iberia, gol de triunfo, gol de justicia, gol mi madre !! Vean el video de Franquito (Benja), ahí se grafica todo. Notable registro cumpita, los he disfrutado a mil.

Victoria Azulgrana, agónica, gentil, llena de ilusión y sufrida. Como no, si no se sufre no es Iberia. Somos diplomados en los rigores.

Por Jano Nahuel