Volveremos Azulgranas…!

Por Jano Nahuel

 

Una tarde sencillamente nefasta, triste, amarga, negra ¿Cuantos calificativos negativos más le podemos agregar al domingo recién pasado? Iberia perdió la categoría  tras conseguir un magro empate ante San Marcos de Arica, jugando de local y con todo a favor para salvar el descenso sencillamente no lo logró. No se pudo amigos y la pesadilla terrible se ha hecho realidad, volvemos a la “C” con el corazón herido, sangrando… pero aún latiendo.

 

Fueron días complejos los previos al partido para todos los hinchas azulgrana, había motivación de sobra. En las redes sociales había fe, había convicción e incluso en esta columna plasme un llamado a poner todo para sacar la tarea adelante. Nerviosismo propio de la instancia, pero confianza también, como no, si por nombres no podíamos quedarnos abajo del barco. Si antes jugamos contra equipos importantes de la A y les derrotamos en su casa y en la nuestra, si la estadística jugaba a favor y existía un compromiso de parte de la galería como no salvar… y nada, nada sirvió.

 

Busqué de todo para acortar la semana que se hacía eterna a la espera del encuentro decisivo. La música de Los Prisioneros acompañó mi perpetua espera y al son de “No Necesitamos Banderas” busque un mínimo de tranquilidad, aguardé, respiré. Contrariando la conciencia, recordé nuestro descenso del 92, ahí cuando lloré con mi viejo aferrado a la reja del municipal de Los Ángeles. ¡Ay que memoria traicionera! Subí rápidamente a la bici para espantar ese fantasma, ese recuerdo oscuro y el destino puso una caída y el hospital en mi camino. No lo podía creer, me quedaba en Santiago mascando rabias. No podía viajar cuando minutos antes planificábamos cosas para el periplo con los camaradas iberianos de acá de la capital. Me quedaba sin poder acompañar mi azulgrana amada y lo peor, es que no recordaba absolutamente nada. La mala suerte comenzaba a golpear mi puerta como anunciando el fin de semana fatídico. Será nomás, por la tele me tocaba sufrir, sin poder estar con mi taita en la galería apoyándonos…sobre todo después del desenlace.

 

Segundo a segundo y en 90 minutos vimos como se desmoronaba lo que tanto costó construir.

 

Que tristeza amigos míos, aun no lo puedo creer. Un golpe muy duro al alma del hincha. ¿Cómo nos reponemos de esta pena? ¿Cómo nos levantamos de esta situación resbalando entre tanta lagrima derramada con sollozo angustiante? Difícil, terrible camaradas. Mirar las imágenes y quedar desecho ver como  lloraban cientos de hermanos de estos colores, de niños y niñas de manera inconsolable sufriendo amargamente por nuestra Iberia querida.

 

Solo, sentado frente al televisor lloré y me partí en pedazos viendo como mi equipo se iba a los potreros. Pensé como siempre en mi Papá, como estaría solo entre tanta gente en la de cemento. Pensé en los que viajan y dejan todo para acompañar al equipo. En mis amigos más cercanos, en el pequeño Daniel, cuya pasión y cariño por Iberia conmueve de solo pensar en él. Increíble, un mazazo para un pueblo azulgrana que, como dice Quelentaro “las penas le han sido fieles”.

 

Pasan los días y la pena no se aleja. Se aferra con fornidos tentáculos y sigue lastimando. Las penas del fútbol no se pasan con nada, digo.

 

¿Y quien se hace responsable por esto… por este golpe demoledor al corazón del hincha? Nosotros hemos respondido siempre, cada vez que se nos requiere estamos ahí. Pagamos entradas caras, compramos abonos inflados, viajamos endeudándonos, alentamos y sacrificamos el mundo por seguir a nuestro equipo. ¿Quién nos responde por eso?

 

¿Saldrá alguien al paso a decir “nos equivocamos”, “cometimos errores” y pedimos disculpas? Lo escuchamos de un par de jugadores entre lágrimas, a estas alturas entre ira y dolor solo les escuchamos cuando queríamos matar al mundo.

 

Landeros esbozó su responsabilidad, pero a medias. Lanzó excusas generales, intentó explicar algunas cosas superficiales, no el fondo.

 

Nunca respondió las verdaderas razones de su alta rotabilidad del equipo, de por que no quiso en sus huestes a jugadores identificados con el club, de por que excluyó al último gran ídolo azulgrana, José Gastón Salcedo y de porque cortó a jugadores como Navea, Aguilera o le quitó el arco a Emmanuel Vargas en su mejor momento para desencadenar el peor momento de Iberia.

 

¿Qué nos puede decir ahora la coordinación y dirigencia del club ante esta tremenda cagada? Que siendo uno de los clubes más serios de la división, con una buena base futbolística desde el ascenso y con un nombre en la historia del fútbol chileno en menos de 3 años volvimos al potrero entre llantos.

 

Que cuenten ahora porque quisieron despojarse de jugadores como Cabrera, Álvaro y Fabián Torres o Ayala por nombrar algunos. Que le digan al hincha como se han visto superados por los representantes de jugadores, o esos supuestos asesores. Que al menos reconozcan que la supuesta “limpieza de camarín” que quisieron hacer de jugadores identificados con el club les salió mal. Que se extrañaron como nunca los cuadillos en estas instancias finales cuando añorábamos un líder, alguien que remeciera el camarín por amor a los colores, no por vergüenza deportiva y que empujara al equipo en la cancha.

 

Quisieron cuidar la billetera, hablaron de austeridad y terminaron haciendo un pésimo negocio. Una cosa si, yo no creo que estén contentos, pues el haber bajado de categoría no es buen balance para nadie. Perdimos por todos lados, en todos los ámbitos, futbolística, social y económicamente. Perdimos la vitrina y volvimos a jugar con equipos fantasmas, y esperemos no sean 22 años de calvario como antaño.

 

De la pena a la rabia, a la impotencia por ver como se nos fue el sueño. De ver pasar la división sin gloria alguna por el mal manejo del club, por la poca transparencia con que se accionó y la toma de decisiones que, quisiera creer, son poco acertadas y no tendenciosas.

 

No queríamos bajar y aunque estábamos asustados como niños en la oscuridad, sabíamos que este final podía llegar. La horrible campaña arrastrada del año pasado fue una mochila muy pesada con la que podían cargar este grupo y cuerpo técnico (Gracias Nelson Soto). Ello también llevo a nublarse a Landeros que con manotazos de ahogados prestó oídos para activarse y no siguió su instinto y su lógica futbolística. Simplemente no les dio.

 

Y también, por que no, con hidalguía, quienes tenemos espacios públicos (como esta columna) o quienes hacen prensa tenemos algún grado responsabilidad igualmente en esto. Callamos para no hundir el proceso, fuimos inocentes en creer, de ver la buena fe y no cuestionamos a su debido tiempo lo que estaba pasando con el club. Quise respetar códigos pensando en el bien del equipo, tal vez aquello también fue un error.

 

En fin, con toda la pena y toda la rabia sabemos por nuestra esencia que de esta nos erguiremos como siempre, de eso no me cabe ninguna dua.

 

Hoy me levanté mucho más Iberiano que ayer, y mucho más que el domingo fatídico. Mi compromiso con este club esta intacto… no no no, al contrario, ante la adversidad mi amor por estos colores crece y se fortalece de forma indestructible. Donde Iberia esté, allí estaré con la (-i-) en mi pecho, contándole a todo el mundo que soy iberiano, que lo vi bajar 2 veces y levantarse mucho más grande y fuerte. Que sufro, vibro, me alegro y vivo por estos colores. Que siento orgullo por mis hermanos azulgrana, por los cabros de acá de la capital que ya son parte de mi familia. Por el Pablito, el Clara, el Alvarito y tantos otros que siempre están, en cualquier lugar, que cantan y gritan de pie 90 minutos sin cesar.

 

Estaré contando que en esta casa han jugado grande próceres, un tal Humberto López, un majestuoso Manuel Pedreros o un gigantesco Galgo Salcedo. Que mi gran ídolo Benjamín Muñoz me saludo para mi cumpleaños y que este equipo me hace inmensamente feliz, como nada en este mundo.

 

Más Iberiano que nunca, pura pasión por estos colores, que sepanlo señores no se transa. Para este club, por su historia y por su gente debe ser un “voy y vuelvo”. Volveremos azulgrana, aguante mi Iberia querido, nada más importa.